viernes, 17 de mayo de 2013

Cómo nos dimos cuenta?


En Enero del 2013 Jacobo cumplía dos años. Para ese entonces no hablaba aunque sí balbuceaba. Como mucho niños se demoran en hablar y nuestra hija Manuela de hecho se había demorado, no nos preocupamos mucho. Jacobo entonces iba a unas clase de estimulación temprana y hacia todo muy bien. Su parte motora estaba desarrollada acorde a los niños de su edad y notábamos que disfrutaba mucho la música. 

Tres meses después seguía sin decir ni siquiera mamá y en el centro de estimulación me sugirieron estar pendiente de la parte del lenguaje para que no fuera a entrar al jardín muy atrasado respecto a los otros niños. Además me dijeron que debería hacerlo revisar en el centro de terapias en el que había estado Manuela un año antes. 

A Manuela le detectaron en el colegio problemas de integración sensorial que afortunadamente se resolvieron gracias a las terapias que siguió durante un año. Lo hizo de maravilla y le cambió la vida totalmente.

Como Jacobo entraba en Agosto al jardín infantil, decidimos inscribirlo en Fastrackids. Un lugar donde Jacobo iría a clases dos veces a la semana, una de música y otra de conocimiento general, en las que debía entrar solo. La idea era que se fuera acostumbrando a estar solo con niños en un salón de clases.

Después de dos clases me llamó la Directora y me preguntó si estaba todo bien con Jacobo. Me dijo que ante sonidos muy fuertes Jacobo era el único niño que no reaccionaba y no estaba siguiendo bien las instrucciones. Yo además note a través de las cámaras (uno puede ver las clases desde una sala de espera) que Jacobo tenía mucha dificultad para permanecer sentado y definitivamente no seguía el ritmo de las clases. Cuando en música les decían a los niños que levantaran las manos, caminaran rápido o despacio y les preguntaban por el sonido de los animales, él no lo hacia y no identificaba los sonidos. De hecho no hablaba. 

Adicionalmente nos dimos cuenta que Jacobo tenía comportamientos un poco raros que después entenderíamos eran autoestimulación: movía la cabeza fuertemente de un lado a otro cuando escuchaba música, movia sus dedos y manos cuando se emocionaba y comenzó a dar vueltas en círculos alejándose un poco del grupo. 

Todo esto afloró en un período de cuatro semanas y por supuesto nos produjo gran angustia. Inmediatamente llamamos a poner una cita en el Centro de Neurodesarrollo Sinapsis (aquí es donde Manuela tuvo las terapias de integración sensorial). 

En esa sesión quedé aterrada al ver que Jacobo parecía no sentir las texturas que le ponían en sus piernas y brazos. Quedé peor cuando le lanzaron una pelota inflable de piscina cuatro veces a la cara y nunca la bloqueó. Ni siquiera se quitó. Como si no lo molestara. 

Después de evaluar a Jacobo nos dieron otra cita para leernos el reporte. Mientras nos lo iban leyendo comenzamos a asustarnos porque las cosas eran mucho peores de lo que nos imaginábamos. Al final de la explicación del reporte y yo ya hecha un mar de lágrimas César preguntó: Pero ustedes no creen que puede ser autismo verdad?. Nos dijeron: Puede que si. Jacobo sí parece tener un trastorno generalizado del desarrollo. A Jacobo.... hay que mandarle toda la caballería. 


   

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